LAH FIEHTARCARMEN

           

 (RECUPERADO DE LA MEMORIA)

(Estimado lector, lo que sigue es un relato sobre como vivió, y sobre todo como habló, un niño de diez años las Fiestas del Carmen de 1968. Por tanto, le recomiendo que si quiere apreciarlo en toda intensidad, no lo lea “leyéndolo”, sino “hablándolo”).

Yavaciendo caló y seguramente fartará poco palahfiehtarcarmen ¡Ito!, ¿cuánto farta parcarmen?

–un mé y pico-

-¡Ojú! Y no tengo ná pa montarmen loh caharrito.  Voy a tene que ajuntá. ¡Ito! Si ajunto parcarmen ¿cuánto me vadá?

-Tu arrimando lo que coja y ya veremos como ehcapamoh con la cohtura de loh

ehtrenoh dercarmen.

– Bueno, poh con la pezeta que le zaco a mi padre tolohdíah y con lo que mi madre me dé de la cohtura, me voy a jartá de cacharritoh. Me voy a montá en el tren diabólico y a lahcondía de mi padre en loh cocheh topeh, que ya no zoy un niño chico.

….

Yavá fartando poco y tengo una jartá dinero; por lo menoh catorce pezeta, que me llevo tor día contándolah:  de la lata a la meza y de la meza a la lata, y vuertacomenzá a vé zi han criao. He hablao coner Lope y y con mi primo y loh doh también zanpuesto a juntá, a vé zi zomoh capaceh de llevarnoh torcarmen montao en loh caharrito y comiendo algodone y pinchito de loh que vender er moro eze con lazuñah negrah. Mi madre no quiere que le compre, pero loh pinchito están mu ricoh; sobre tó zi no lecha mucho picante, que zino después hau que vorvé acaza corriendo a bbe agua der botijo.

La Ani y la Purita, que cozen en mi caza, de vejencuando me dan alguna pezetilla pajuntá, pero mira que ze rien lah puñeterah cuando me ven contá lah monedah una y otra vez. Menohmáh que ahora están muentretenía con la cohtura, que llega er día der carmen y hay que terminá la ropa paque la gente ehtrene. Yo eze problema no lo tengo. Seguro que mi madre zaca argo y me lo hace enzeguía ¡¡y zin que me cuehte ná!!!

Ehte año voy avé zi mi padre medeja vé la cucaña en er quizo dió, que eh er barcor’Rolando, pero vahtá difícil porque mi padre no me deja ni azomarme ziquiera a lahquinarmuelle, y mira que la tengo cerca. Pero allíhtá ziempre zu amigo manoloemiliano trabajando en la botería y se chiva zi me veporallí. Lo que paza eh que ve la cucaña enermuelle eh mu aburrío, ziempre la gana er gallo, y dehpuéh lah carrerah de bote na máh que ze ve un cachito, porque la gente no te deja vé ná. En cambio, zi vanbarco, te puedeh bañá enremuelle, que loh demáh díah no dejan. Y ve lah carrerah mubien. Ademáh, zi vamoh er Lope, er Rolando mi primo y yo, zeguro que lo pazamost.upendamente.

¡Por fin llegóercarmen! Mi madre yamellevao estamañana a la playa y hestao intentando convencehla para que me deje ienrerbarco a la cucaña. Pero ná de ná, que zi quiero í , que ze lo diga a mi padre. O zea que lo voy a tené difícil, pero lo voy a intentálahora  comé, cuando ehté entusiahmao comiendo lah zardinah catraío La Darda, que qué trabajito le cuehta a eze barco traé pescao. Pero hoy no, hoy zajartao de traé y mi padre ha venío con una canahta llena y mi madre ma puehto a repartí platoh pató loh vecinoh. Incluso pa la madre de la julia, que eh la chiquilla eza de guerva que viene toh loh veranoh y tieneun padre médico y a tóh lo veraneanteh y a lozhijoh de loh ricoh detráh della.

….

Bueno, poh no hay manera, mi padre nomadejao. ¡Y mira quéllorao y ledao la lata!  Pero ná. Mi padre vengadecih que ezoh barcoh tienen la obra muerta mu baja y que me puedo caé. Y yo que no zéqueé ezo de la obra muerta. Tanta eh mi pena que mi prima la de guerva, quehtahtudiando papintora, mavihto la cara y za puesto a hacerme un retrato. Y yo medejao, paque mi padre vea lo trihte quehtoy.

Y de mientrah, mi madre zaío a un baul que tiene con pedazoh de tela; za cogío er que máh laguhtao y, ¡maecho un pantalón en dozorah! Lah vecinah no ze lo creen. Mi madre mavestío conerpantalón y un niqui y madicho que vayavé a Iné y a mi tía maría pa que vean como ha zio capá de hacermerpantalón.

Dehpuéh, ¡par carmen! Con lah catorce pezetah, ¡flechaoh paloh cacharritoh! Pazamoh de largo loh patitoh, que ehtán a la puertalaiglezía porque ya no zomoh niñoh chicoh y noh vamoh par tren diabolico y par latigo,  y como locoh  no vamoh a comprá loh billeteh. Noh montamoh loh treh con ganah de trincá lahcoba der tío loh ehcobazoh, pero no hay manera. Ahíhtá, vehtío de mujé, como zi fuera cahnavá, y no le paza ná.

Pero de pronto, zacabó tó. Lah catorce pezeta cajunté enumé, me lah gahté enunahora y ni parpinchito maqueado. Y yahtamo loh treh mah aburrío que qué. Toca irze pacaza a ve zi Ito me da argo, por lo menoh pa loh cocheh topeh, que ni ziquiera me podío recochá enelloh.

Pero Ito, que dehto zabe, parece que mehtaba ehperando, zentada a la puerta con lah vecinah, dihfrutando der frehquito y de lo bien que huela la dama de noche, que desderpatio mandaloló pala calle. Y me dice que por ehta noche er carmen zacabao, que me ziente conelloh y que mañana zerá otro día.

Y allí terminó la noche, ehcuchando loh chismorreoh de loh mayoreh y viendo desfilar por la calle a los guardiáh civileh, que vorvían ar cuarté, y ar niño rija que jartovino iba buhcando su refugio enermuelle, parándoze a contá batallitah de cuandohtuvoenla guerra.

Pero, fueraparte lo der barco, la coza nastao mal. ¡Y mañana, de nuevo arcaminitozantana a bañarme!

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Una respuesta a LAH FIEHTARCARMEN

  1. Enrique Gallego dijo:

    Tengo que reconocer que su contenido lo he sacado memorizando un poco el texto para luego releerlo, o mejor, ” interpretarlo” , no obstante juego con ventaja, ya que me es fácil con su lectura fundirme con el personaje, dislocar el espacio tiempo de mis recuerdos y verme como ese niño en la feria montado en los columpios de las barquitas de madera. Aún resuena en mis oídos el rechinar de los frenos de madera que accionaban a mano tirando de una betusta palanca – ¡qué tiempos aquellos ¡- el de la inocencia – nada tenía y nada añoraba, nada tenía y todo lo disfrutaba.
    Bueno, que me puede la nostalgia.
    Gracias por abrir para mi ese agujero de gusano por el que asomarme a nuestro, ahora desde la distancia, añorado e idílico pasado.

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