¿SON GALGOS O PODENCOS?

 

 

Después de las últimas elecciones europeas, hay una especie de movida dentro de la izquierda española, que se ha visto sacudida por un doble fenómeno; por un lado, el derrumbe del PSOE y, por otro, la aparición de PODEMOS. Inmediatamente se han disparado todas las alarmas, y todo el mundo se ha puesto a pedir primarias, a discutir si esas primarias son antes o después de un Congreso, o si al Secretario General lo eligen antes o después, como si ahí estuviera el problema de la izquierda. Como si de ahí fuera a salir el Bálsamo de Fierabrás que cure todos los males de la izquierda y los lleve a ganar de calle las próximas elecciones, que parece que es lo que importa.

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IU, por su parte, no obstante haber experimentado una importante subida, sigue sin resolver algunas contradicciones que yo creo que la lastran enormemente, de entre las que destaca sobremanera ese desmedido afán por venderse a la derecha cada vez que puede si con ello puede hacer daño al PSOE, quizás para pagar viejas afrentas y con la honrosa excepción del Gobierno de la Junta de Andalucía. Aunque no tengo ningún dato objetivo que avale esta opinión, me da la impresión de que muchos de los votos de PODEMOS son votos de gente que no se atrevía a dar su voto a IU porque no sabían qué iba a hacer con él.

En definitiva, ni en el PSOE ni en IU se está hablando de qué sociedad es la que se quiere; no se está hablando de qué medidas hay que tomar para construir el socialismo,  sino de a quién elegimos y cómo lo elegimos, no se sabe para qué.

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Yo creo que no se es más ni menos demócrata por elegir  a un candidato o a un Secretario General de una forma o de otra; esa discusión es un espejismo; es un señuelo que nos distrae de la verdadera discusión; la verdadera discusión está en qué hacer para construir el socialismo (repito intencionadamente  otra vez la expresión, porque aunque teóricamente eso debería ser el objetivo de PSOE  e IU, creo que su mera utilización ya resulta chocante en muchos dirigentes y en gran parte de las actuales militancias de ambos partidos, y precisamente para poner de manifiesto qué lejos están en su praxis diaria de sus postulados fundacionales).

Mientras tanto la derecha real, la derecha que tiene el poder fáctico, frotándose las manos de satisfacción: da igual que los que ganen las elecciones sean unos u otros, al final los que mandan son los de siempre, y los tontos de siempre siguen sin enterarse (¿Se imaginan el descojone de estos poderes reales, cuando veían que todo el período electoral giraba en torno a lo machista que era el candidato Arias Cañete?)

Yo creo que la izquierda no se tendría que volver histérica si realmente quiere hacer historia, y antes que discutir si son galgos o si son podencos, debe refundarse, sin prisas pero sin pausas, debe volver a la ideología y desde ahí comenzar a trabajar para conquistar el Estado y ponerlo al servicio de los ciudadanos; y si eso le cuesta perder las próximas elecciones, peor es que le ocurra como le está pasando ahora, que lo que está perdiendo es su identidad.

Ya escribí hace unos años un artículo, que sigo suscribiendo hasta la última coma, que se titulaba “Materiales de construcción para la nueva  izquierda” (https://jayf13458.wordpress.com/2011/05/25/materiales-de-construccion-para-la-nueva-izquierda/), y creo que por ahí deberían los tiros; es decir, las reflexiones que se tendrían que estar haciendo ahora en los partidos de izquierda deberían ser de este tipo y no cuál vaya a ser el próximo cartel electoral.

 

Yo creo además que hay que ser todavía más valientes y que hay que ir más lejos; si se quiere construir el socialismo (y vuelvo a utilizar la expresión aunque a algunos les escueza), hay que hablarle claro a la sociedad;  tenemos que renunciar a participar en esa subasta imposible en la que se han convertido las elecciones; denunciar ese “y yo te doy el doble” y participar desde una posición mucho más didáctica; le tenemos que hacer ver a la gente que vivimos en una sociedad de la opulencia que lo único que hace es derrochar recursos naturales, económicos, etc.

No se trata de que vivamos más pobres, sino que no seamos tan locos; por poner algunos ejemplos que todos vamos a entender, no se puede tener una casa para vivir y otra a para veranear a 20 minutos de la primera; sobre todo porque esa segunda casa, sólo va a estar ocupada un mes al año, pero para que nosotros podamos ocuparla, previamente se ha tenido que destruir un paraje natural de gran belleza paisajista y riqueza ambiental, y después se ha tenido que mantener en permanente funcionamiento unos sistemas de alumbrado que no alumbran a nadie durante once meses al año, o unos costosísimos sistemas de abastecimiento y depuración de aguas, que permanecen ociosos, durante casi todo el año, salvo que nos dé por acercarnos con la familia un fin de semana,  y además a nosotros nos condena a estar trabajando durante años para la banca, para poder pagar la hipoteca que grava la casa..

Con los coches  ocurre igual, se queda uno pasmao viendo tantos “todoterrenos” de lujo, con el enorme derroche de recursos y de combustible que supone la utilización de esos vehículos, y cuando uno conoce al dueño, en la mayoría de los casos se pregunta ¿y para qué quiere este hombre (o esta mujer, que también las hay), semejante coche, si lo que tiene es un apartamento en el centro y no lo va a meter en el campo en la vida para no mancharlo?

Hay otro mundo posible, en el que lo colectivo prime sobre lo individual, de manera que no sea necesario tanta construcción inútil, porque todos puedan tener derecho a unas vacaciones en hoteles o en residencias para que los trabajadores puedan ir a ellas con sus familias sin necesidad de estar atados de por vida a una hipoteca; un mundo en el que no sea necesario tanto coche porque existan sistemas de transportes colectivos, de calidad, ágiles y flexibles, que no se midan por el baremo de la rentabilidad económica inmediata, propio de la empresa privada, sino de la rentabilidad a largo plazo que pueda suponer, por ejemplo, la reducción de la factura energética o la utilización de energías alternativas que puede propiciar la generalización del transporte colectivo en detrimento del individual.

 

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En fin, para muestra valgan dos botones; lo que quería decir, es que la izquierda debería replantearse su papel en el escenario político español y europeo; debe dejar de discutir si son galgos o podencos, debe dejar de ser un partido que se presenta a las elecciones con la idea de gobernar y ya está, para convertirse en un movimiento que aspire a construir el socialismo (lo repito de nuevo) mediante una vuelta a la ideología, y volviéndose a plantear en serio la conquista del Estado, cautivando a la ciudadanía con un mensaje auténticamente socialista y no con promesas imposibles de charlatanes de feria. Eso, que lo hagan otros.

 

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3 respuestas a ¿SON GALGOS O PODENCOS?

  1. manuela dijo:

    No puedo estar mas de acuerdo.. Sigue con tus reflexiones. AUN QUE ESPERANZA

  2. Jose Manuel dijo:

    Sabia reflexión, mi vecina tiene un coche de esos y le ha servido para arreglar y pintar casi todos los coches de la calle, jejejej no ha “dejao” ni uno sin rozar, un abrazo y déjate ver majete.

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